
Existen ciertas ramas del conocimiento, como la historia, que tienen una posición bastante falsa dentro de la conciencia de la sociedad. Las personas tienen información acerca de ella pero no logran responder, con precisión y honestidad, a la pregunta de ¿para qué sirve?. ¿Cuál es el valor social de la historia? ¿por qué razones conviene seguir practicando esta especialidad? La gente piensa que nuestra función es estudiar y enseñar, en forma desapasionada, la verdad del pasado, sin ningún propósito detrás, sin buscar con ello ningún bien y ningún mal, como si los temas mismos y los resultados del trabajo investigativo, no nos interesa mayormente. Solo el logro de un conocimiento puro, de las cosas remotas, “tal cual han sido”. Esta idea general no la toman del aire. Nosotros, los historiadores, creemos que la mayor gracia de nuestro conocimiento es ayudarnos a penetrar mejor en nuestros objetos, sin ninguna razón presentista, sin ningún motivo político, liberados de prejuicios, como lo establece Marrou dejando de lado los a priori.
El puro conocimiento contemplativo de cosas muy antiguas, de cosas que ya no existen, no parece tener, por si mismo, demasiadas justificaciones, salvo que encontremos una manera de usarlo para algo. Pero ¿para qué?. Los teóricos post modernos consideran que la historia, tal cual se practica desde el siglo V a.C en adelante, cumple una serie de funciones, de las cuales nosotros no somos conscientes. Piensan de que luego de hacer explícitos todas los prepuestos que se ocultan detrás del ideal de la total neutralidad, va a quedar de manifiesto el siguiente resultado: vamos a descubrir que este discurso desapasionado que finge proximidad con la ciencia, disfrazando su profunda conexión con la literatura y la filosofía, solo ha servido, al final, para reprimir a las personas y las sociedades (haciéndolas respetuosas de las leyes, amantes de la patria, partidarias de la conservación del status quo político o cultural). Promueven, por lo mismo, la afirmación de formas distintas de mediar con el pasado, que ayuden a lograr una verdadera liberación de las potencialidades del ser humano, lo que equivale, al final, a declarar como aconsejable, saludable e inminente, la muerte de la historia (de la manera de estudiar el pasado que ha prevalecido hasta el día de hoy), lo que claramente según mi perspectiva esta a millones de años luz de suceder. La Geografía como disciplina de las ciencias Sociales nos entrega información de suma importante ya que nos entrega información acerca de todas las estructuras presentes en nuestro planeta y nos explica su origen y desarrollo valiéndose de varias ciencias auxiliares para su mayor comprensión al igual que la Historia.
Es imprescindible que se trabaje con ambas ciencias sociales ya que la Geografía nos describe el lugar físico donde se desarrollaron los acontecimientos pasados.
Como la nueva savia que en un futuro cercano vamos a salir a las aulas a enseñar esta maravillosa disciplina llamada Historia, recordando lo aprendido en las distintas cátedras y retomando la interrogante del enunciado para aprender Historia y cualquier materia se requiere primeramente una disposición y ganas de ampliar conocimiento, a esto se debe algo primordial que es realizar lecturas rigurosas y disciplinadas de los distintos puntos de vista que existen de un tema en particular, es primordial consultar lo mas posible cantidad de autores, consultar fuentes primarias, palpar los sucesos, hacerse parte de la historia buscando información en bibliotecas e internet, para posteriormente hacer expositivo la materia lo mas claro posible en síntesis mi posición es que para aprender Historia y Geografía es importante sentirse parte de la materia y desarrollarla lo mas ampliamente posible, es desarrollar un modelo pedagógico activo dentro del aula.
Según mi perspectiva para aprender Historia y Geografía necesariamente hay que sentirse parte de la materia aprendiendo los conceptos y siempre tomando una nueva materia como un desafio permanente y lo que se lo mas importante aplicandolo a la realidad que es el fin que buscamos como estudiantes.
Sebastián Lizana Bilbao